miércoles, 23 de septiembre de 2009

Las Rubaiatas

SI YO GOBERNASE EL MUNDO
con poderes de creador,
lo destruiría...

Y pondría en su lugar
un paraíso
edificado con cariño,
en el cual no hubiese lágrimas,
odio,
guerras.
Y donde no reinase la hipocresía.

Si yo tuviese poderes de creador,
¡Qué distinto sería el mundo!

En él,
los hombres se unirían,
sin sudor y sin sangre,
para cultivar libremente
los supremos ideales del Amor.

Omar Khaiame

lunes, 21 de septiembre de 2009

Desperté
Otra vez desperté
sin saber donde estaba
fue la noche mas cruel
ya todo terminaba...

Es mejor para vos
que hoy yo no sea nada
Es mejor para vos
que hoy yo no sea nada...

Y salí, caminé,
buscando las palabras
para hacerte entender
que de mi te alejaras...

Y es mejor para vos
que hoy yo no sea nada...
Cómo perdí esos momentos
Y ahora lamento esta absurda cicatriz.

No te puedo olvidar
nunca te supe amar
y hoy para ti,
es mejor estar lejos de mi

Aaaaay amor...
vas a alejarte
Aaaaay amor...
hoy vas a odiarme...
Aaaaay amor...
para salvarte...
Aaaaay amor...
voy a dejarte ir...

Hoy deperté...
No sé más qué hacer
con todo este tiempo
nunca supe ser feliz...

No te puedo olvidar
no te supe amar
y hoy para ti,
es mejor estar lejos de mi...

Aaaaay amor...
vas a alejarte
Aaaaay amor...
hoy vas a odiarme...
Aaaaay amor...
para salvarte...
Aaaaay amor...
voy a dejarte ir... (x2)
Kapanga

sábado, 19 de septiembre de 2009

DAME LA MANO

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más...

El mismo verso cantaremos,

al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.

Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más...

Gabriela Mistral

viernes, 18 de septiembre de 2009

DESPUÉS DEL AMOR

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.

El amor, pálido y solo.

Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.

Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.

Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.

Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.

Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.

Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.

En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña
quedan como en el agua, en el fondo.

Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.

Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.

Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:

«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.
Miguel Hernández